miércoles, 16 de octubre de 2019
Veamos este y otros aspectos fundamentales del papel de los hijos en un divorcio desde el punto de vista legal. Algo que puede ser aún más duro si, además, los pequeños aún son bebés.
- Cuando, tras un divorcio, no hay acuerdo posible entre los progenitores para establecer un tipo u otro de custodia, quien decide es el juez. Pero esta opción no es la más recomendable, porque no sabemos cómo se pronunciará el magistrado.
Este, además, desconoce las particularidades y necesidades de cada caso. Y, en definitiva, puede que a corto y largo plazo su resolución no sea beneficiosa ni para los pequeños ni para sus padres.
Por ello, los abogados de familia siempre insisten en que alcancen un acuerdo. Esto suele ser lo mejor para los hijos. - Hay varias razones para aconsejar que la ruptura sea de mutuo acuerdo. Por ejemplo, que difícilmente la sentencia será del gusto de los dos progenitores. Y que el desgaste sufrido por las partes (y las rencillas posteriores que suelen quedar) tras la ruptura contenciosa, en muchas ocasiones se enquistan, perjudicando el bienestar emocional de los hijos.
Normalmente, los menores no entienden por qué sus progenitores no están juntos; y menos aún comprenden que ni siquiera tengan una relación cordial. - Los jueces, por su parte, no comparten que, después de haber compartido tantas cosas y engendrado hijos en común, las partes no sean capaces de respetarse en el nuevo proyecto por separado.
Ese es el motivo de que los letrados especializados aconsejen, en la medida de lo posible, caminar hacia un punto medio, si hay diferencias, hasta encontrarlo.

